Menos de 24 horas en Seúl… ¡¡Y ya lo adoro!!

Vale, ahora ya llevo varios días por aquí… Pero es que la primera impresión fue tan buena que ahora que por fin tengo Internet en casa, hay que dejarlo bien claro… ¡¡¡Adoro Seúl!!!
El viaje ha sido larguísimo, sí; el piloto fue un borrico en el aterrizaje en Amsterdan, también… Pero llegar al aeropuerto, que la temperatura sea ideal (tal vez unos 20º), que todo el mundo (te entiendan o no) traten de ayudarte, que te des cuenta que las cosas están súper baratas (viajes en metro por 90 pesetas, un albergue en el que te tratan de maravilla y te esperan con los brazos abiertos y comida a raudales por 1800 pesetas la noche) y que acabes estando de fiesta hasta las 6 de la mañana en tu primer día dicen mucho de lo recomendable que es esta ciudad. Definitivamente, este año puede ser grandioso.
No todo podía ser bonito y hubo un par de contratiempos: 1) Llegar al albergue: Nos perdimos miserablemente. Nos bajamos una parada más tarde de lo que debíamos y luego no había forma de que nos situáramos correctamente, pero un amable taxista nos llevó hasta donde debíamos ir. 2) Justo al ir a salir de marcha calló un chaparrón brutal pero, ¿a quién le importa?


Un poquito de cena típica coreana (con unas chuletas que nosotros mismos nos encargamos de hacer), con cerveza y soju para beber (juntos – lo llaman bomba – entran de fábula) y con un montón de nuevos amigos (algunos de ellos recientemente famosos 😛 ):

Montones de españoles en un pub con un árbol en el centro:

En el pub de Madonna la gente cuelga billetes y escribe en ellos, ¿véis el de 20 euros?

Algo que poca gente sabe… Madonna es coreana… No os pongo vídeos porque están súper oscuros, quién quiera conocerla en persona, que venga a visitarme:


Y aquí el pakistaní más simpático del mundo. Un tío que al ver que una mujer se despedía de él con dos besos (¡¡esa Mary!!) creyó haber ligado:

¿Que a qué hora me acosté? Lo suficientemente tarde como para que en la calle hubiera esta luz de camino al albergue:

I love Seoul.

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